
SECCIÓN DE ESTUDIANTES
CNT ALICANTE
LA SUBASTA EDUCATIVA
Todxs hemos oído hablar del “Proceso de Bolonia” pero, debido a la
desinformación por la que se ha caracterizado el transcurso de las negociaciones y al desinterés de la mayoría de estudiantes, poco sabemos acerca de esta reforma. Quizás sea porque hemos asumido que somos (o seremos) “trabajadorxs precarixs”, porque el término “precariedad” ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario general, cosa que está provocando que lo asumamos como algo normal e irreversible y no nos importe que la enseñanza vaya a perpetuar este modelo de trabajador. Quizás sea porque nos da igual a costa de qué estudiemos y lo que comporte con tal de estudiar y poder pasar a formar parte, con suerte, de eso que ahora se llama “mileuristas”. Lejos de intentar interpretar el por qué del desinterés de los estudiantes – aunque, quizás, podríamos aventurar algunas teorías – pretendemos informar y reflexionar sobre esta nueva reforma que las universidades nos venden – cuando no lo esconden – como algo que va a revolucionar la enseñanza (de hecho, han tenido la desfachatez de llamarlo “revolución pedagógica”).
EL PROCESO DE BOLONIA – LA MERCANTILIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA.
Si afirmáramos que la Universidad va a ser privatizada nos estaríamos engañando puesto que ya lo está siendo (los servicios de reprografía, limpieza y hostelería, por ejemplo, son ofrecidos por empresas subcontratadas por la Universidad.)
Pero, cuando hablamos de privatización de la enseñanza no nos referimos únicamente a esto. Hablamos de una subordinación del sistema educativo a las leyes del mercado (oferta-demanda) liberalizando un servicio “público”, hablamos de formar a los estudiantes en los valores del capitalismo y en la mentalidad de empresa, en la competitividad agresiva, hablamos de una mayor elitización de los grados superiores y hablamos de la figura del estudiante “full-time” (a tiempo completo).
Desde hace años, los lobbies empresariales y demás maquinaria capitalista han
propuesto en sus congresos la liberalización de los servicios públicos característicos del Estado de “Bienestar”. La enseñanza es un sector virgen en cuanto a intervención empresarial y al mismo tiempo mueve, anualmente, cantidades ingentes de dinero y capital humano. No es de extrañar que las grandes patronales europeas (ERT, UNICE...) hayan puesto a la educación (sobre todo la “superior”) en su punto de mira...
Que no te vendan la moto con su discurso sobre la movilidad (aspecto en el que se ha centrado la escasa difusión que han hecho de su propio “Proceso”). Bolonia propone la homogeneización de todas las carreras a nivel europeo para “facilitar” la movilidad de estudiantes, profesorxs y profesionales (para lo que es imprescindible “flexibilizar” el mercado laboral, cosa que, como sabemos, lleva tiempo sucediendo.) Explicaremos el “Plan” partiendo de la división, por ciclos, que establece Bolonia.
EL GRADO:
Desaparecen las diplomaturas y licenciaturas y aparece el grado como formación universitaria básica. Este Grado tendrá, seguramente (aún no se han cerrado las negociaciones), una duración de 3 años durante el que se deberán adquirir los conocimientos propios de cada titulación, además de ciertas “competencias”: la alfabetización digital, la capacidad de aprender a aprender, las competencias sociales, el espíritu de empresa y el aprendizaje de idiomas”. (Comisión Europea 10/11/2003)
Debido a la deficiencia de nuestro sistema educativo, el primer año de carrera se dedicará a adquirir conocimientos generales (como si de un tercero de bachillerato habláramos) y el último se realizarán prácticas (es decir, trabajo no remunerado en empresas o instituciones, como siempre), por lo que toda la carga lectiva se acumula en el segundo o tercer año. No negamos que la “alfabetización digital” y el “aprendizaje de idiomas”, por ejemplo, sean importantes para el desarrollo del estudiante, consideramos que es algo necesario (no imprescindible) para poder moverse con cierta soltura en el ámbito profesional (aunque sirvan para perpetuar el modelo de desigualdad social imperante) y, por lo tanto, debe ser algo a tener en cuenta en el aprendizaje, siempre y cuando no vaya en detrimento de los conocimientos, para los que se ha calculado una reducción de un 30%).
Descualificando a los futuros trabajadores y aplicando una metodología adecuada para adquirir esas “competencias”, se crea una masa trabajadora no especializada y sin capacidad contractual, apta para amoldarse a los caprichos del mercado y a la temporalidad y eventualidad de empleo y orgullosa de ello, puesto que para eso ha sido entrenada (no educada).
Además, algunas titulaciones, como son las filologías y las carreras técnicas, se verán reducidas e incluso suprimidas de la condición de carreras y pasarán a ser posgrados.
EL POSGRADO:
Los posgrados se presentan como la única alternativa a salir de la precariedad que prometen los grados y, asimismo, es donde más patente se hace la mercantilización y elitización de los conocimientos. La mayoría de estudiantes, sobre todo los de rentas más bajas, deberán contentarse con el título de graduado debido a que las barreras económicas se harán cada vez más patentes.
El posgrado representa la total intervención de las empresas en los centros de
educación. El sistema de asignación de másters en el estado español establece que cada máster sólo puede ser ofrecido por una universidad de cada comunidad, por lo que éste se otorga a aquel centro que produce mayores beneficios y resulta menos costoso. No es difícil imaginar que aquellas universidades que cuenten con más inversión privada y apoyo empresarial serán más rentables que las demás:
“(…) una de las últimas medidas de la Comunidad de Madrid en materia de educación superior, que se aplicaron a comienzos del 2006.
Las universidades no pueden aspirar a vivir exclusivamente del presupuesto público que tiene un límite (…) cuantos más fondos privados obtengan, más fondos les va a dar la comunidad (…) una buena financiación permitirá a las universidades madrileñas competir y ser un referente en el mundo(El País, 15/07/2005)”
[1].
Sobran las palabras. Se abren así las puertas a la competencia feroz entre universidades. La educación pasa de ser un derecho a un servicio y los estudiantes se convierten en meros clientes.
Las investigaciones derivadas de los estudios de máster y doctorado estarán, por supuesto, al servicio de estas empresas que tendrán, además, la patente industrial de aquello obtenido y, más aún, las investigaciones que se lleven a cabo serán aquellas que resulten rentables y no las que puedan ser de utilidad a la sociedad.
Han dividido los posgrados según su utilidad mercantil, relegando aquellas áreas que no se consideran rentables.
EL MÁSTER
Los másters son el primer escalón hacia la especialización. Teniendo en cuenta la criba que se prevé en los grados, los másters aumentarán para poder hacer frente a los conocimientos perdidos. Se establecen tres categorías:
1. Los de carácter científico-académico, los más baratos (tres veces más
caro que el grado)
2. El máster con directrices oficiales y atribuciones laborales (ingeniero,
maestro, abogado,…) para el que la Comisión Europea aconseja cobrar
“tan sólo” un 50% de su coste real, por universidad “pública”
(actualmente se paga un 14%).
3. Los títulos propios que adquieren reconocimiento oficial al convertirse
en posgrados. Estos estudios son un verdadero lujo curricular debido a
los altísimos costes que representan (6.000 € de media) y supondrán la
completa jerarquización del posgrado puesto que, al contrario que con las
otras categorías, los títulos propios sólo los ofrecen las universidades
privadas.
Están barajando cifras del orden de los 900 y los 1500 euros al año como coste
medio del máster y algunos “expertos” han sugerido que, una vez haya finalizado el proceso de convergencia europea, algunos puedan ser cobrados al 100%.
EL DOCTORADO
Los doctorados son el último paso de este proceso. El objetivo de los estudios de doctorado es formar a los estudiantes en las técnicas de investigación e incluyen la presentación de una tesis doctoral. Objetivamente, aún no hay nada en claro en cuanto al doctorado, y es uno de los puntos a tratar en la próxima cumbre en Londres en la primavera de 2007.
LOS CRÉDITOS ECTS (European Credit Transfer System)
Actualmente, el coste de una carrera depende del número de créditos que cada
estudiante elija. Para obtener el título es necesario tener aprobados un mínimo de créditos (a cada asignatura le corresponde un número en relación a la cantidad de horas lectivas que sean necesarias.[un crédito son unas 10h.])
El sistema de créditos por el que se rige el sistema Bolonia establece que cada
crédito equivalga a entre 25 y 30 horas de trabajo del estudiante. Este aumento no se corresponde con las horas de clase sino que lo hace con la cantidad de trabajo que tiene que realizar el estudiante para aprobar la asignatura en cuestión. Es decir, pasan a cuantificar el esfuerzo del estudiante aumentando considerablemente el volumen de trabajos en grupo, seminarios, lecturas, búsqueda de información, estudio, etc. (por supuesto, este tiempo va incluido en el precio por crédito [estamos pagando por el tiempo que dedicamos al estudio.])
El volumen de trabajo que se impone según estos parámetros exige la dedicación total del estudiante a las tareas académicas ya que supone una carga media de 40 horas/semana, es decir, una jornada laboral (una dedicación de ocho horas diarias). Las clases son obligatorias, se cuenta la asistencia y se multiplican los trabajos, además, se controla el trabajo individual de cada alumno por lo que se hace imposible compaginar
estudios y empleo, así que, nuevamente, aquellos estudiantes cuyos recursos no sean suficientes para poder pagar las elevadas tasas quedan en inferioridad de condiciones.
Además, se acostumbra al estudiante a los ritmos de producción propios de la economía de mercado pues lo que se busca es un incremento de productividad en el trabajo del alumnado que, habiendo asimilado este tipo de obligaciones desde el primer momento en que empieza a estudiar, se adaptará mucho mejor a las exigencias empresariales.
LA MOVILIDAD
La movilidad es el pretexto bajo el que se está llevando a cabo toda esta serie de reformas.
Como sabemos, desde hace tiempo se viene hablando del proceso de convergencia europea. La UE, en su afán por competir con EE.UU. está consiguiendo, poco a poco, que los países que la integran vayan cediendo su “soberanía” a organismos supranacionales y pretende unificar todo el continente europeo. Uno de los pasos más evidentes fue la creación del euro en sustitución de las monedas propias de cada estado. De poco sirve eliminar las fronteras entre los miembros de la Unión si los europeos no se sienten cohesionados y no se identifican con un modelo común de pensamiento y actitud. Homogeneizando la educación se pueden crear ciudadanos al gusto de la economía de mercado y, no sólo eso, sino que se identifiquen con el prototipo europeo de actuación.
Pero, es difícil de conseguir si los estudiantes y trabajadores no aprovechan las
“ventajas” de la movilidad. Dejemos de lado las conspiraciones político-económicas que poco importan al estudiante medio. Lo cierto es que a casi todxs nos gustaría poder trabajar o estudiar en cualquier otro país sin ningún tipo de problema pero, en la actualidad (pese a las medidas que la UE ha impulsado) la movilidad representa un verdadero problema puesto que por mucho que hayamos oído hablar de las becas Erasmus, por ejemplo, las ayudas ofrecidas no cubren ni las diferencias de nivel de vida entre países. Por lo tanto, se perpetúa el modelo del que hablamos desde el principio puesto que sólo aquellas personas de rentas más elevadas pueden permitirse esta movilidad y contarán con ciertas ventajas curriculares y extracurriculares.
LAS BECAS
Muchxs estudiantes ven en las becas la solución al problema pero, como todxs
sabemos, la cantidad de becas que se están dando, así como la cuantía de dinero que corresponde a cada una están lejos de cubrir las necesidades del estudiantado actual. Además, las directrices de la UE y la OMC, respecto a la inversión pública están “aconsejando” a los “jefes de estado” de todos los países que reduzcan las subvenciones a aquellos sectores que no sean productivos y, como sabemos, seguir estos “consejos” repercute muy favorablemente en el trato de favor de unos países frente a otros.
Las becas no producen ningún beneficio así que se reducirán. Eso sí, ha surgido el concepto de beca-préstamo. Estos créditos bancarios están financiados al 60-70% por el Ministerio de Educación y al 40-30% por alguna entidad financiera que establece un máximo de 6.000€ de préstamo. Se aplica un año de carencia y tres años de amortización más intereses (incluidos los del primer año). El interés que se aplica está basado en el EURIBOR más un diferencial de 0,3 puntos porcentuales.
Los estudiantes que no consiguen beca (porque son escasas) y que no pueden
trabajar porque se les exige una dedicación completa al estudio se verán obligados (si es que siguen queriendo estudiar) a hipotecarse antes de conseguir un empleo, hipoteca que seguirá arrastrando una vez finalizados sus estudios. Así, aceptará cualquier tipo de trabajo, por precario que sea, y se amoldará a los requerimientos de “nuestro” tan igualitario sistema económico.
CONCLUSIÓN
Se dice que el proceso de Bolonia se ha caracterizado por el diálogo y el consenso entre las diferentes partes interesadas pero, lo cierto es que la lista de miembros consultados es bastante escueta y las decisiones, como siempre, se han tomado sin tener en cuenta la opinión del sector académico (profesorxs, personal de administración y servicios y estudiantes): los reales creadores de este plan no han sido otros que los lobbies empresariales europeos, órganos consultivos de primera durante el proceso. Algunos ejemplos de empresas muy conocidas que participan en la elaboración del plan son: Nestle, Philips, Petrofina, Repsol, Total, Fiat, Iberdrola, Carlsberg, Nokia Group, Siemens, L.M. Ericsson, Danone, Renault, General Electric Company, British Petroleum, Pirelli, … Seria ingenuo y estúpido suponer que una empresa actúa altruistamente puesto que su razón de ser es obtener beneficios… quizás deberíamos empezar a preguntarnos qué es lo que están buscando interviniendo directamente en la educación. Cada cual que saque sus propias conclusiones.
CONTRA EL BOLONIA: CNT EN MARCHA, CNT EN LUCHA
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[1] J.Carreras García, C.Sevilla Alonso y M.Urbán Crespo: “€uro-universidad”